Aula SXXI

Nuestros alumnos de secundaria cuentan con la Tablet como herramienta transversal para el aprendizaje. El profesor adquiere el papel de guía que interviene estratégicamente, para gestionar la actividad que desempeña el alumnado. Esta herramienta nos ofrece gran cantidad de aplicaciones que enriquecen el aprendizaje a través de la realidad aumentada o el diseño de modelos para su posterior impresión 3D. Además, los alumnos pueden disfrutar realizando videojuegos en 2 y 3 dimensiones a través de la actividad de creación de videojuegos que ofrecemos.

En la actualidad, el mundo laboral es cada vez más colaborativo y, como consecuencia,  hay cambios en la forma de estudiar. Hoy día, se incide más en el trabajo cooperativo y en equipo. La implantación de este proyecto facilita modelos de aprendizaje híbridos: hay que afianzar y potenciar las habilidades conocidas y aplicadas por los alumnos en su día a día.

El proyecto del Aula S. XXI es una experiencia educativa basada en la tecnología y el aprendizaje autónomo del alumnado. El proceso de enseñanza-aprendizaje ha evolucionado hacia un modelo en el que el docente ha dejado de ser un emisor de cantidades ingentes de información. A diferencia de lo que sucedía en antaño,  las auténticas estrellas son los alumnos, constructores activos de su propio aprendizaje. No creemos en educandos pasivos que vean discurrir las horas de clase desde la lejanía de su pupitre, sino que apostamos por un modelo en el que sean ellos los auténticos artífices del hecho educativo. Teniendo presente esta idea, el profesor se reencarna en un mero guía que interviene estratégicamente cuando resulta  necesario, para gestionar la actividad que desempeña el alumnado. Como podrán imaginar, las clases adquieren un dinamismo notable, pues el ambiente de aprendizaje es más rico y productivo.

Durante las clases, es el alumno quien tiene que trabajar las cuestiones planificadas  por el profesor. En todo momento,  este lleva a cabo el seguimiento de cada alumno.  De esta manera, el docente  es conocedor mediante las diferentes herramientas, de cuáles son las preguntas en las que tiene que incidir o repasar, y aquellas que han sido asimiladas por el alumnado.

Puesto que el ritmo de cada alumno es diferente, el profesor puede lanzar preguntas de refuerzo o de ampliación en función de las necesidades de cada alumno. Son estos detalles lo que permiten que esta metodología ofrezca una extrema personalización e individualización de los procesos de enseñanza y aprendizaje.

Los objetivos a alcanzar con esta metodología son:

  • Ser capaces de trabajar, y aprender en cualquier momento y  lugar, gracias a que la información está accesible en cada dispositivo y en todo momento.
  • El flujo de información requiere de una mirada crítica, analítica y selectiva. No toda la información disponible es válida y, por ello,  debe  ser contrastada. De ahí, la trascendencia que poseen las, ya citadas, funciones de guía y seguimiento desempeñadas por el docente.