Ajedrez en el Aula

Ajedrez Miralmonte

La incorporación del ajedrez al día a día de los alumnos, les permite desarrollar aspectos como la lógica, su capacidad de abstracción y toma de decisiones, además de potenciar la concentración.

Es destacable que todas las etapas educativas de nuestro centro educativo cuentan con un proyecto de enriquecimiento curricular, en el que hemos insertado la enseñanza del ajedrez en el currículo de Infantil, Primaria y, en especial, en diferentes materias de Secundaria, como son las Matemáticas, la Educación Física, Tutoría, entre otras.

Las ventajas que el ajedrez son innegables pues proporciona a nuestros alumnos:

  • Aumentar la capacidad de concentración: una de las causas más frecuentes con las que se relaciona el fracaso escolar es la falta de atención y concentración de los estudiantes, una capacidad que se puede fomentar fácilmente con la práctica del ajedrez, ya que requiere por parte del jugador un alto grado de concentración y observación para poder desarrollar la partida adecuadamente.
  • Ejercitar la memoria: ya sea la memoria a corto plazo, para recordar los movimientos que se han realizado durante la partida, o a largo plazo, para no olvidar otras partidas jugadas, la multiplicidad de alternativas a las que se enfrenta el jugador de ajedrez tiene como resultado una mejora en su capacidad de retener y recordar datos en la mente.
  • Desarrollar el razonamiento lógico matemático: está demostrado que el razonamiento y el proceso de análisis utilizado en el juego del ajedrez es muy similar al que se usa en las matemáticas y, por tanto, su práctica puede ser beneficiosa para mejorar las aptitudes matemáticas de los alumnos.
  • Mejorar la capacidad de resolución de problemas y toma de decisiones: durante la partida el jugador de ajedrez se enfrenta a distintos problemas que debe resolver, analizando todas las soluciones posibles y eligiendo la más adecuada, incluso muchas veces bajo la presión del límite de tiempo para tomarlas.
  • Incrementar la autoestima y el afán de superación: cada partida es un nuevo reto para el jugador, que intentará mejorar su habilidad para jugar cada vez mejor; asimismo, cada vez que gana una partida el ajedrecista aumenta su autoestima y valora su pericia en el juego. En el caso de perder contribuye a potenciar la autocrítica.
  • Ayudar a aprender a reflexionar, planificar y prevenir: en cada movimiento el jugador debe reflexionar sobre todas las jugadas posibles y los ataques que puede recibir, de modo que pueda anticiparse a las respuestas del contrario y tener previstas con antelación las posibles líneas de juego.